viernes, 2 de diciembre de 2016

Un gesto digno de destacar

La Paz, 2 de diciembre de 2016. Este 30 de noviembre por la noche tuvo un acto por demás emotivo en Medellín en el Estadio del Atlético Nacional. Se rindió homenaje a los jugadores del Chapecoense, fallecidos en la tragedia aérea del lunes por la noche. Lloraron y oraron por ellos, destacaron su espíritu deportivo y competitivo, les declararon campeones inmortales de la Copa Sudamericana, pero ocurrió mucho más que eso.
Dos países, Brasil y Colombia, se vieron unidos en la fatalidad como nunca antes, el partido programado por la final de la Copa Sudamericana, sí se jugó, pero de una manera que jamás nadie nunca se imaginó, los jugadores fallecidos llegaron a la cita y jugaron el partido de sus vidas, pero en la inmortalidad, el mundo entero asistió conmovido a este partido fuera de serie, el acto nos hizo bien a todos para asegurar con mucha fuerza que hay vida más allá de la presente, que todos estamos llamados a trascender, que la solidaridad y unidad planetaria es posible, que lo más importante sigue residiendo en gestos sencillos de nobleza profunda.
Gracias a la gente, a la hinchada ejemplar del Atlético Nacional, a Colombia que nos acaba de dar una lección invaluable a todo el mundo, a los dirigentes deportivos que estuvieron a la altura de las circunstancias.
Esta tragedia deja múltiples lecciones en todos los ámbitos: humano, político, deportivo, pero seguramente la lección más importante es que es necesario pedir la fe para que sepamos vivir cada día de nuestra vida como si fuera el último.

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