lunes, 15 de octubre de 2012

30 años de democracia en Bolivia


La Doctrina Social de la Iglesia establece que “Una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del « bien común » como fin y criterio regulador de la vida política. Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad.” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia Nº 407)

Saludamos la vocación democrática del pueblo boliviano que, más allá de las diferencias ideológicas y políticas que conviven en toda sociedad y en medio de las grandes dificultades de su historia, ha sabido permanecer firme en los principios y valores fundamentales que garantizan una sana convivencia.
Con el pueblo rendimos un homenaje sincero y agradecido a todas las personas e instituciones que han aportado al establecimiento de la democracia, con su esfuerzo, testimonio valiente e, incluso, con la propia vida.
Una visión del proceso democrático boliviano, sin embargo, estaría incompleta si no hiciéramos notar las amenazas actuales que comprometen la vigencia plena de la democracia en Bolivia. Como lo hemos asegurado ya en nuestra carta pastoral “Los católicos en la Bolivia de hoy” “… No compartimos aquello de que la política sea escenario de enfrentamientos o de eliminación del adversario, de imposibilidad de hacer valer lo humano, la justicia y los valores. Hay que estar alertas contra esas miradas pesimistas de la política que pueden ser semilla de males y dolorosos enfrentamientos para nuestra sociedad.” Carta Pastoral “Los católicos en la Bolivia de hoy Nº 100)
30 años de democracia, en medio de luces y sombras, constituyen un importante patrimonio que debemos proteger y salvaguardar como la mejor herencia a las futuras generaciones en el importante desafío de la construcción de un país más justo, digno, libre y solidario.
Será conveniente para todos “que el Gobierno, con una mirada de largo alcance acerca del gran bien que conlleva la consolidación de un Estado democrático, libre y plural, articule los mecanismos jurídicos y legales necesarios para poner límites al ejercicio de su propio poder y fortalecer los principios democráticos, la garantía de todos los derechos individuales y colectivos y la prosecución del bien común.” (Carta Pastoral “Los católicos en la Bolivia de hoy” Nº 93)

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